De los niños hay mucho que aprender,
es envidiable como pelean y son amigos a los minutos después.
Los adultos, remarcan su grandeza de madures.
Pero aun no son capaces de hacer las paces,
de los niños hay mucho que aprender,
como cuando sonríen inocentemente,
no esperando nada a cambio,
en cambio los adultos sonríen
por que detrás de ella hay algo.
De los niños hay mucho que aprender,
si recordáramos un poco
de nuestra niñez,
las cosas cambiarían,
y apuesto que para mejor.
